viernes, 8 de febrero de 2013

De paso por Méjico

8-2-13


Jaione estaba muy cansada a nuestra llegada a Méjico y se fue a descansar a Cancún, dejándonos a nosotros, pobres becarios, explorando el supuesto cráter del meteorito que acabó con los dinosaurios.





Este cráter que dejó el supuesto meteorito mide unos 200 km de ancho y se estima que la fuerza que generó sobre la superficie terrestre, equivaldría a un millón de bombas Hiroshima.




Como ya he dicho, el cráter fue producido por el meteorito que acabo con los dinosaurios, que eran los primeros grandes habitantes terrestres. Estos seres vivieron en el Cretácico, pero ¿Cuál fue la primera forma de vida, y cómo fue evolucionando?. La respuesta a esta pregunta, la resolvían las teorías fijistas, que proponían que todo los organismos conocidos en la actualidad son fruto de la creación de Dios. Estas teorías no se sostenían y fueron cuestionadas por la teoría de Lamarck, entre otras.

Lamarck proponía que las especies que existían entonces y en la actualidad, han ido cambiando y evolucionando por uso o desuso de sus cualidades. Las jirafas, por ejemplo, tienen el cuello tan largo debido a su gran uso en el pasado por la necesidad de tomar el alimento de la copa de las acacias.



Más tarde apareció una teoría revolucionaria propuesta por Charles Darwin, consistente básicamente en una evolución por selección natural. Los individuos mejor dotados dentro de una especie, eran los que tenían más probabilidades de sobrevivir y transmitir así sus características a sus descendientes. El único problema que mostraba esta teoría evolucionista, era que no explicaba todos los casos que se producían, como por ejemplo las mutaciones o los grandes cambios producidos en los genes. Además, planteó mucha polémica pues situaba al hombre como una especie más.




Las últimas teorías planteadas son las Neodarwinistas,  que afirman que existen dos fuentes de variación en los organismos: mutaciones o alteraciones en la secuencia genética y la capacidad casi ilimitada de combinación que tienen los genes como consecuencia de la reprodución sexual.

Por último, existe otra teoría (equilibrio puntuado/equilibrios interrupidos) que defiende que los cambios pueden ser pequeños dentro de una especie o entre especies muy próximas (microevolución) o súbitos que producen nuevas especies (macroevolución). Frente a las teorías anteriores de cambio gradual y continuo, esta idea propone que el proceso de formación de una especie es relativamente rápido.

 

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